Por José María Ruiz

En mágica inocencia quedó hipnotizado por el haz de luz del proyector. En mágica inocencia vivió amando al cine, al cine en el cine sin doblegarse a la televisión, porque para Luis Mansera el goce supremo era ser espectador de cine. Y a ello dedicó su libertad. De ahí que el acto que se celebró en Filmoteca Española el día 18 de enero de 2011 ha de catalogarse de excepcional en la historia de la cinematografía universal, ya que el homenajeado/recordado era nada más y nada menos que un espectador.

Luis era el espectador que necesitaba ver todas las películas que se estrenaban, de ahí que La Guía del Ocio le acompañase las mañanas de los viernes para organizarse su ruta de estrenos (cita obligada), amén de su periplo por otras salas en busca de lo no visto: Un puzzle que no se le resistía. Claro que la prioridad venía marcada por el programa de Filmoteca Española. Porque Filmoteca fue el espacio donde encontró amistad cinéfila. Sí, uno siente desde niño que la sala cinematográfica llama al apego produciendo conjunción y comunión en el silencio de un número de personas que han decidido ir a ese cine, a esa hora y a esa película, mas al terminar la sesión uno se desvanece. Claro que en Filmoteca uno se hace y con su presencia Luis hacía Filmoteca, llevando su halo de discreción y timidez, que no le valió para pasar inadvertido, y ahí fue acogido en el diálogo para compartir su dulce personalidad. Sí, Luis estaba sentado en la cafetería tomando su pomelo y leyendo un libro (de cine, por supuesto) y allí acudías a perturbar su sosiego y eras recibido con amabilidad. Con él aprendías, sentías su filosofía de visionado fílmico, te dejabas guiar por sus consejos cinematográficos, amén de ser un libro abierto a la hora de aclarar cuestiones.

A mi cabeza viene  El forastero, de Wyler, donde Walter Brennan alcanzaba el sueño de todo cinéfilo, ya que al poseer todas las localidades el patio de butacas era un edén. Luis logró ese edén comprando solo una entrada, muchas veces te comentaba "éramos dos viendo la película" o "estaba solo". Hoy esos cines también le echarán de menos. A mi cabeza viene aquel martes a las 23,00 horas en Filmoteca, ¿qué haces por aquí a estas horas Luis? Pues al cine. Si ponen La orgía nocturna de los vampiros. Ya, pero no la he visto. Y allí nos divertimos con Klimowsky. Y mi cabeza viene y va con Luis. Porque Luis tuvo la gran suerte de acudir en su niñez por primera vez al cine y quedar tan fascinado que tuvo que escribir sus emociones, por si el hecho había sido un espejismo asistió por segunda vez al cine, y allí refrendó su idea de ser espectador. ¿Te acuerdas de la primera vez que entraste en un cine? El no quería ser director, ni actor, ni guionista, ni fotógrafo, ni productor, él quería ser espectador y fue espectador: El Espectador.

El homenaje que Filmoteca brindó a Luis Mansera también tendría una lectura de reconocimiento a las personas que pasan por taquilla, porque uno como espectador se reconocía en Luis y su reflejo alumbraba cordialidad, él conseguía dar valor, poner en auge el nominativo de espectador, él sabía mirar bien con atención. Buena prueba de ello es la película que acompañó al acto: Paisà, de Rossellini, un ejemplo de la sensibilidad y buen paladar de Luis. Claro que con el humor de nuestro amigo podría asegurar que él bien hubiese elegido alguna de aquellas películas que Francisco Rabal rodó por Italia y que en estos lares no llegaron a estrenarse ni a verse, así uno tendría la oportunidad de encontrar un estreno en España, sí, aunque fuesen muy malas. Así entendía el cine: Hay que ver todo. Y con tu buen juicio a estas alturas del escrito estarás colorado, tú que no cogías el micrófono para decir dos cosas bien dichas por tu timidez y andabas de puntillas, he de dejar constancia del hecho: Ha sido un placer conocerte. Los Amigos de Filmoteca Española pensamos en ti y contigo seguiremos asistiendo al cine si Dios quiere.  

Lola Montes, "El crepúsculo de la diosa".

Uno.
Algunos cines afortunados recuperan al comienzo de la nueva década, para dar a conocer o revisar, la última película de Ophüls (...) > Ir

Bridges, Clooney. El difícil compromiso paterno y familiar.

Uno.
Dos textos cinematográficos contemporáneos, recientemente estrenados en las pantallas españolas, Crazy Heart y Up in the Air, ambas de 2009, ponen sobre el tapete una cuestión de cardinal importancia (...) > Ir

Lugar y sociedad, comentario del director.

Lugar y Sociedad quiere ser ante todo un retrato de nuestra sociedad a través de sus elementos básicos, esto es: el individuo dentro de un colectivo, el espacio que acoge ese colectivo, los enlaces, tanto físicos (...) > Ir

Carl Theodor Dreyer: la culpa y la redención

De entrada, hablar de la figura de Carl Theodor Dreyer resulta todo un reto, pues pocos directores en la historia del cine han cambiado tan radicalmente su estilo como el danés (...) > Ir

Kenji Mizoguchi: Poesía en 35 mms.

Realmente resulta complicado tratar la figura de un cineasta del cual se ha perdido bastante material de su primera época (cine mudo), así que al analizar su obra voy a centrarme en su manera de entender el cine (...) > Ir

Del Lupanar al emporio cinematográfio

Fundador del primer teatro dedicado exclusivamente a la exhibición cinematográfica en China, realizador de las primeras películas de Filipinas, principal empresario en el Shanghai de la Belle Époque (...) > Ir

5ª edición de Sombras Recobradas

Alcanza Sombras Recobradas en 2008 su quinta edición, edición para la que quienes hacemos esta muestra año tras año (con modestia de medios materiales y presupuestarios (...) > Ir

sombras_recobradas