
por Julián Franco Lorenzana
Ya desde el momento en el que nació la asociación, allá por el 2000, entre los distintos proyectos y actividades a organizar se contaba con sacar adelante un evento que rescatase los últimos hallazgos y restauraciones llevadas a cabo sobre el patrimonio fílmico internacional, centrándonos en una época muy concreta: la del cine mudo. La idea era poner a disposición del mayor número de personas posible una parte fundamental de la cultura de estos últimos dos siglos que, casi exclusivamente, queda relegada a ser exhibida en las filmotecas, en base a una filosofía de distribución que tiene que ver más con el espectáculo, y por tanto busca lo nuevo, que con el arte, en el cual se busca lo universal y, por tanto, lo atemporal. Además, ante la creciente importancia que el lenguaje audiovisual tiene en nuestro tiempo, considerábamos que era a través del conocimiento de este lenguaje la mejor forma de contribuir a su desarrollo y, asi, al desarrollo de nuestra capacidad de comprensión y de expresión de la realidad que nos rodea.
Se trataba, en fin, de añadir un esfuerzo más al de esas filmotecas que, por todo el mundo son, hoy más que nunca, auténticos museos para una gran parte de la historia del cine: la de sus orígenes.
Conscientes de la magnitud de la empresa, manifiesta por el hecho de que tan solo existen otras cinco muestras en el mundo dedicadas a esta materia, tuvieron que pasar cuatro años antes de que nuestro proyecto viera la luz en forma de muestra de películas; cuatro años en los que desde la asociación nos afanamos en contactar con todas las filmotecas y fondos fílmicos que nos fueron posibles; en huronear en toda enciclopedia, libro, folleto, o página web que nos iba mostrando lo auténticamente ingente de nuestra labor; en buscar apoyos y colaboradores que hicieran posible la puesta en escena de la idea.
Con la primera edición de Sombras Recobradas, descubrimos que esos colaboradores ponían idéntico empeño e ilusión que nosotros, allanaban los caminos, se notaba en ellos un compromiso que compartía nuestra consideración sobre la relevancia de la tarea emprendida. Y ya con la seguridad de que lo más difícil estaba resuelto pudimos dedicarnos a buscar un nombre, a elegir un logotipo, a encontrar a nuestra impagable madrina, a definir una imagen…y a aquello que resultaba lo más gozoso y que resultó, a la postre, lo más laborioso y el auténtico corazón de la muestra: la elección de las películas. Auténticas joyas estas, que nos han sorprendido y nos han enseñado siempre; películas, en ocasiones, de cinematografías desconocidas para la mayoría de nosotros; otras veces, obras conocidas de directores olvidados; también películas no conocidas de reconocidos directores; películas, algunas, completadas gracias al rescate en muchas partes de sus partes; otras, en las que se incluyeron eslabones perdidos hace tiempo; películas, todas, a las que manos expertas salvaron de los estragos del tiempo…Y con las películas llegaron las traducciones, los subtitulados, las lecturas, las presentaciones y la música, que supusieron nuevos esfuerzos por parte de nuevos colaboradores, y que remataban los ya acometidos, completando el cuerpo de la muestra. Nació con esta humildad Sombras Recobradas y para nuestra alegría, fue recibida con una generosidad por parte del público que no podíamos esperar y que le daba el último soplo de vida: su razón de ser. De esta forma echó a rodar, como buena bola de nieve, a lo largo de la historia del Cine.
Este año es ya la quinta edición la que se celebra, y la memoria de Sombras Recobradas ha ido engrosándose con películas, directores, nacionalidades, colaboradores y un público creciente, todo lo cual, en resumen, la han hecho consolidarse y crecer; siempre humildemente, eso sí, como nació. Atrás quedan paladas de e-mails, contactos telefónicos, reuniones, cálculos presupuestarios, órdenes de transporte, esperas, reflexiones, discusiones, obstáculos salvados, trabajo, preocupación y, sobre todo, el gozo de ver como la muestra sigue rodando, sigue alimentando su memoria.
En esta quinta edición a Sombras Recobradas le ha crecido un boletín que no solo será la voz de su memoria, sino que continuará con su labor mientras la muestra se prepara, a lo largo de los meses, para su celebración anual; un boletín que, sin dejar de añadir a su bagaje la actualidad cinematográfica, seguirá manteniendo vivo la inmensidad de recuerdos que ha dado a la Cultura ese lenguaje que es el Cine, a lo largo de su historia. Pero este espacio no podía dejar de ser, también, un lugar de encuentro y expresión directa para todo el que comparta esta pasión y en especial, para los socios de la AAFE, en último término los auténticos gérmenes de estas cinco ediciones rodadas.
Os invitamos, pues, a que seáis parte del recuerdo de ese recuerdo que es Sombras Recobradas.
