
Al hilo de las proyecciones mudas de dos películas lusas que este año habrá en Sombras Recobradas, hemos de recordar complementariamente que Filmoteca Española anuncia para el próximo mes de octubre una retrospectiva dedicada (él ya ha venido con anterioridad a presentar películas suyas a Filmoteca Española) al principal cineasta del país ibérico vecino, a Manoel de Oliveira, un clásico viviente premiado varias veces en Cannes y Venecia y que, estando próximo su cien cumpleaños (en el mes de diciembre), es el decano mundial de los directores vivos en activo, un prodigio no tanto de longevidad como de madurez creativa en la más avanzada edad.
Oliveira, cineasta cultivadísimo y delicado, auténtico patriarca de la cultura en la nación de Pessoa, cineasta de la palabra y no sólo de ella (la pintura en forma de cuadros vivientes también emerge con frecuencia en sus puestas en escena cinematográficas), agudo y certero recreador fílmico con abundantes traslaciones al celuloide de obras fundamentales de la literatura portuguesa (a veces igualmente autor de guiones propios tan originales y audaces como sus adaptaciones), empezó en el mudo portugués en una época, como sabemos por Sombras Recobradas, de fuerte componente documental, y anuncia para 2009 Singularidades de uma Rapariga Loira.
Si bien es verdad que en los noventa y después se venían distribuyendo en España casi todas las películas que realizaba, a razón de la prolífica cantidad de más de una anual, es igualmente constatable que ese acudir a las salas de exhibición españolas sólo se ha cumplido hasta hace dos o tres años, de manera que parte de su producción reciente permanece inédita aquí. El último estreno suyo del que pudimos gozar fue Belle toujours, de 2006, ese peculiar retomamiento, pasado mucho tiempo, de los personajes de la buñueliana Belle de jour. Como se supone que el ciclo de Filmoteca será completo o casi completo, los asiduos del Doré estamos de enhorabuena.
